
“Rapado” es vista como la película precursora del denominado Nuevo Cine Argentino (su fecha de realización es de 1991, si bien su estreno se produjo recién en 1995). Por lo tanto se observa desde aquí una clara contraposición al cine argentino de los `80 al que el NCA parece acusar de retóricas gastadas, de pedagogías baratas y de constituir modelos identitarios sin fisuras. Pero tampoco esto es suficiente para hablar de una poética propia ¿Qué es por lo tanto lo que parece distinguir, lo particular de las películas de Rejtman?
Podríamos pensar que se trata de ese particular ritmo; un ritmo propio visual, sonoro, narrativo; y que como tal es percibido; y por lo tanto un mundo de por sí. Rejtman ha logrado constituir una poética propia que nos desafía a un nuevo intercambio con nosotros los espectadores y sus films. Este ritmo propio parece estar caracterizado sobre todo por un riguroso estilo: austero, medido, cuantificado y que incluso parece querer develarnos su carácter de artificialidad.
La artificialidad y austeridad se marca en todo el universo del film; en los diálogos, relatos, planos, objetos significantes; reforzando a su vez una idea de sutileza y de distanciamiento. En el cine de Rejtman no hay pretensiones de grandes aventuras, no hay héroes, ni tragedias; los personajes más bien parecen vagabundear, deslizarse en el tiempo. Sin embargo este no es un tiempo muerto, sino mas bien un tiempo puntual, estricto, donde no suceden acontecimientos sino hechos concretos. A su vez estos hechos concretos se suceden en el propio devenir del film, sin hacer referencia a un exterior, o un fuera de campo oculto y que espera ser develado. No hay sorpresas, no hay ocultos; no hay acontecimientos anteriores que se superponen, sino que todo sucede en el mismo universo y devenir temporal del film; pero si hay decisiones azarosas de los personajes. El film ““Rapado”” comienza con el robo de la moto del protagonista. En ese momento, él decide cortarse el pelo, raparse y esa será su marca en el cuerpo durante todo el film. “Silvia Prieto”, años después, comienza con la voz en off de su protagonista que nos anuncia: “Al cumplir veintisiete años decidí que mi vida iba a cambiar […] Nada iba a volver a ser como antes”.
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